El legado de Antonio De Cabezón, cuyo Vº centenario de nacimiento recurre este año, ocupa un lugar único en la historia de la música occidental: en sus obras están presentes todos los recursos compositivos de la música instrumental del siglo XVI. Sus composiciones, además, recogen a menudo melodías populares en esa época ("chansons" franco-flamencas, madrigales italianos de villancicos hispanos reelaborados a través del arte de la variación), junto con himnos u otras composiciones de carácter religioso. Toda la variedad de géneros musicales presentes en las obras del organista burgalés nos deja imaginar la riqueza del ambiente musical de la corte de Carlos V y de Felipe II, y pone en relieve la importancia que en ella tuvieron aquellos compositores franco´flamencos que Cabezón, a menudo, glosaba: Créquillon, Josquin, Sandrin, Verdelot, Gombert, Willaert, solo por citar algunos.